sábado, 31 de diciembre de 2011

DOLOR CAUTIVO I

CANTO A MI PADRE

Que profundo misterio
se extendió esa mañana,
cuando el fatídico oráculo
con un temblor extraño
heló mi sangre, quebró mi sueño,
sacudió mi alma.

Padre, hoy necesito hablarte y pedirte:
¡Que cures nuestras llagas!
¡Que rompas nuestras sombras!
¡Que seques nuestras lágrimas!

Hoy necesito hablarte y decirte
Que mi estremecido corazón le canta
a tu recuerdo: Profundo, sereno, radiante
¡canto a tus aciertos!
¡Canto a tu alegría!
¡Canto a tus bondades!

Padre, hoy necesito hablarte y decirte
que dolorosa inquietud me llena,
que es acento de melancolía,
que tu soledad es comunión con mis sentidos

Hoy necesito hablarte y decirte
con un ahogo de tristeza,
que me hiere, que me hunde
¡Que este canto es desesperanza!
que es un canto gris de silencioso llanto
reflejo del alma de emoción sentida.

Padre, hoy necesito hablarte y decirte
¡cuanta tristeza dejaste al irte
que todo en mi alma es silencio sombrío
y que en este canto de dolor muy mío.
¡necesito expresarte, necesito gritarte
que no entiendo, que no entiendo
el misterio de la muerte!

Hoy necesito hablarte y decirte
que seguimos caminando,
que te seguimos amando,
que tu luz nos sigue iluminando

Padre, hoy necesito hablarte y decirte
que a través del tiempo
tu ser nos queda impreso
aprisionado en un sueño
expresado en un suspiro
de mí, cantado en este verso
y de mi madre a tu recuerdo:
Una lágrima y un beso.

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