jueves, 11 de septiembre de 2014

El fugaz sentido de la existencia



Llegó la hora de salir y rodar por el mundo,
transitar por calles a horas indebidas,
robar miradas de una sola noche,
sonreír por tonterías.
Llego la hora de reinventarme,
de decir verdades,
esconderme menos,
de construir mi propio monumento.
Y ver un espectáculo de fuegos artificiales
desplomándose sobre mi cabeza,
con efervescentes estimulantes,
bebidas neón,
luces brillantes hasta llegar al callejón.
Llego la hora de pintar las calles
y decir "que aburrida su vida",
hay que teñir todo de un nuevo color,
de rojo,
de pasión.
Llegó la hora de estimular algo más que mi imaginación,
saber apreciar siluetas
que entre sombras
dejan caer sus pieles, cual víboras,
y devoran.
Llegó la hora de cambiar la historia,
pero ¿sabes?
Nada tiene sentido si no estás conmigo.

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