miércoles, 10 de septiembre de 2014

Nunca estaré listo




Nunca estaré listo,
aunque las luces se enciendan,
aunque la función se acabe,
querré una y otra vez volver a la obra.
Y es que esto no se termina,
no para mí,
pues mis labios aún tienen la forma de los tuyos,
y mis manos recuerdan la textura de tu piel,
que en medio de caricias mudas, me hicieron renacer.
Aún siento el sabor de tu sudor que se deslizaba por tu espalda
en aquellas noches eternas
donde tu jadeo inquietante  me impulsaba
a morir por segundos entre el mórbido deseo
de sabernos unidos en un mismo cuerpo.
Nunca estaré listo,
porque hacerlo significaría rendirme ante el destino,
a perder la guerra iniciada contra mi mismo.
Y aunque desisto,
 no me rindo, no me resigno,
¿En verdad he sido vencido?

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